Jungkook, integrante de BTS, que venía interactuando con los fans de forma distendida, dejó ver su incomodidad ante una situación que se presume como invasión de su vida privada.
El día 1, a través de su Instagram, Jungkook abrió una dinámica de "Pregúntenme lo que sea" para comunicarse en tiempo real con sus seguidores. Respondió preguntas sobre su peso actual y hasta recomendó fondos de pantalla para el celular, manteniendo una charla cercana en un ambiente relajado.
Más tarde, escribió "Vamos a correr" para avisar que saldría a hacer ejercicio. Ya listo, compartió un video corriendo por los alrededores del río Han, usando gorra y cubrebocas. En especial, añadió la frase juguetona "Si me atrapas, selfie", a modo de broma tipo sorpresa, insinuando que se tomaría fotos con quienes se lo encontraran por casualidad.
De hecho, en línea empezaron a circular relatos de fans que lo vieron de improviso y se tomaron una selfie con él, concentrando la atención. Pero poco después, el ambiente cambió.
En otro video que publicó, Jungkook hizo un gesto como de lanzar un puñetazo hacia la cámara y dijo: "No estoy diciendo que esperen cerca de mi casa. De verdad los voy a exponer", sin poder ocultar su enojo. Dejó claro que hablaba de encuentros fortuitos durante la corrida, no de que lo aguardaran en las inmediaciones de su domicilio.
No es la primera vez que Jungkook denuncia invasiones a su privacidad. En la plataforma comunitaria Weverse ya había advertido: "No envíen comida a mi casa. Aunque la reciba, no la voy a comer" y agregó: "Si lo vuelven a enviar, verificaré el número de orden del recibo y tomaré medidas".
Los intentos de irrumpir en su vivienda también han continuado. En junio del año pasado, una mujer china de unos 30 años fue detenida por la policía acusada de intentar entrar varias veces marcando la contraseña de la puerta de su casa. Ese mismo agosto, otra mujer de unos 40 años se infiltró sin autorización en el estacionamiento de su edificio y fue arrestada en flagrancia, aumentando la preocupación.
Este episodio deja un sabor amargo: un momento pensado para convivir de forma ligera y alegre con los fans terminó derivando en un problema de privacidad. Aunque Jungkook transmitió el mensaje con un toque travieso, dentro llevaba una advertencia clara: respeten su hogar y su vida privada.