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De acoso a ola de rumores: la 31.ª generación de 'I'm Solo', en su mayor crisis

Por qué se desbordó la polémica sobre Ok-soon, Young-sook y Jung-hee en la 31.ª generación de 'I'm Solo'

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Foto: ENA 'I'm Solo'
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Foto: ENA 'I'm Solo'

El reality de citas de SBS Plus y ENA I'm Solo quedó envuelto en una de las mayores tormentas de su historia reciente. A la tensa atmósfera de rechazo abierto entre participantes de la 31.ª generación se sumaron burlas contra una concursante en particular, críticas al montaje del programa y un reguero de rumores no verificados que salieron de la pantalla para incendiar las redes. La controversia ya rebasó el terreno de un simple reality de romance.

En el centro del huracán está la exclusión y la presión verbal contra Soon-ja. Entre los episodios emitidos del 6 al 13, Ok-soon, Young-sook y Jung-hee hicieron comentarios incómodos a distancia audible para ella, mientras Soon-ja manifestaba reiteradamente su carga emocional. La conversación que siguió al regresar al alojamiento, después de la misión del pase de supercita, encendió aún más la indignación del público: aunque Soon-ja ganó el primer lugar, se lanzaron frases como "en nuestro corazón, la número uno es Young-sook". A esto se sumaron relatos imprecisos sobre la caída que sufrió, y al final Soon-ja rompió en llanto.

El problema no terminó ahí. Soon-ja reportó estrés extremo y dolor abdominal, y acabó trasladada al hospital con un cuadro de espasmo gástrico. Aun así, algunos participantes parecieron no tomárselo en serio; escenas de los concursantes masculinos riendo y bromeando en paralelo avivaron la crítica. Entre los espectadores se escucharon reacciones como: "No parece un reality de romance, sino ver acoso en grupo".

La responsabilidad también apunta a la producción. Un video inédito subido a YouTube que avivó la polémica fue eliminado, y en el avance volvieron a subir el material con ciertas escenas recortadas de una participante específica. Las críticas no tardaron: "quitan las posibles escenas de agresión y solo capitalizan el dolor de la víctima". El equipo respondió con una postura genérica, asegurando que emitirán según la coherencia del contenido, pero muchos consideran que esa reacción solo avivó el fuego. Algunos espectadores incluso mencionan presentar quejas ante la Comisión de Normas de Radiodifusión.

Fuera del programa, los rumores sin confirmar agravaron la situación. En línea circularon versiones sobre la supuesta pareja final de Ok-soon y Young-ho, matrimonio e incluso embarazo; se reporta además que la clínica dental de Young-ho sufrió una oleada de reseñas negativas. En foros laborales anónimos aparecieron publicaciones llamativas sobre presuntas solicitudes de edición por parte de la producción; sin embargo, nada de eso ha sido verificado. La manera en que esta información no confirmada se consume como si fuera verdad es, en sí, otro foco de alarma.

Las respuestas de los implicados han sido dispares. Ok-soon puso su cuenta de redes sociales en privado y guardó silencio; Jung-hee publicó una disculpa, la borró y luego emitió un posicionamiento más cauto. Mientras tanto, la audiencia ya mira más allá de los individuos y cuestiona qué papel jugó el equipo en el set y por qué no intervino con mayor firmeza.

La controversia de la 31.ª generación de I'm Solo no es solo una secuencia de escenas chocantes: deja sobre la mesa preguntas mayores sobre la protección de participantes no famosos y la ética en los realities de citas. Aunque el programa quizá ganó atención y rating, si el costo fue el sufrimiento de alguien y el malestar de la audiencia, la responsabilidad que le toca asumir no es, ni de lejos, ligera.