Mientras la química de los actores Heo Nam-jun e Lim Ji-yeon conquista la pantalla chica, en la historia se encendió una luz roja inesperada.
El episodio 12 del drama de viernes y sábado de SBS Mi némesis con aire de realeza, emitido el día 13, sorprendió con giros vertiginosos y, según Nielsen Korea, marcó 11.0% en el área metropolitana, 10.5% a nivel nacional y un pico de 12.8%, rompiendo nuevamente su propio récord y confirmando su racha arrolladora.
En la emisión se insinuó que el regreso de Shin Seori (interpretada por Lim Ji-yeon) a la dinastía Joseon era inminente, elevando la tensión al máximo. Al ver a Cha Segye (Heo Nam-jun) soñar con un futuro feliz a su lado, Shin Seori se sintió abrumada por la idea de que podría regresar a Joseon en cualquier momento.
Al final, Shin Seori confesó: "Voy a regresar. Al lugar de donde vengo". Cha Segye no pudo aceptar de golpe aquel aviso de separación. Con rabia contenida le dijo: "Me convertiste en un tonto que solo te ve, viviendo con los dientes apretados" y remató: "No. No puedes irte. No te voy a dejar ir. Así será", antes de marcharse. Quedándose sola, Shin Seori también rompió en llanto: "Yo tampoco me quiero ir. Quiero quedarme a tu lado", dejando en el aire la inquietud por el rumbo de su romance.
Sin embargo, cuando en la trama Cha Segye cae sin remedio en las artimañas de Heo Mun-do (Jang Seung-jo) y la narración avanza con frustración, estalló el descontento de los espectadores.
Tras la emisión, algunos comentaron: "Fue molesto y difícil de ver a un Cha Segye vuelto incompetente y a una Shin Seori entre lágrimas", "Es decepcionante que el protagonista ignore que su abuelo resultó gravemente herido", mientras que otros defendieron: "Cha Segye nunca ha sufrido un colapso de personaje; solo ha tenido una pausa en su lucimiento" y "Parece un build-up para explotar a lo grande después". Las reacciones fueron totalmente opuestas.
Con solo dos episodios para el final, está por verse si Mi némesis con aire de realeza superará las opiniones divididas y logrará cerrar con broche de oro, dejando un final impecable.