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Kim Young-hee conmueve a los jóvenes: "Fui tan ingenua que llegué a pensar en lo peor"

Y entonces encontró el personaje de su vida

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Foto: KBS2 'Malja Show'
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Foto: KBS2 'Malja Show'

La comediante Kim Young-hee abrió su corazón y, al sacar a la luz su etapa más oscura, ofreció un consuelo sincero a la juventud que se siente perdida.

El 25 de diciembre se emitió en KBS2 Malja Show, con un especial dedicado a la juventud. Convertida en la abuela Malja, Kim escuchó una a una las preocupaciones de un público joven que llenó la sala y condujo una conversación profunda que osciló entre la risa y la empatía. Desde el amor y el rumbo de la vida hasta el agotamiento emocional, sobre el escenario brotaron voces honestas de quienes están viviendo el presente.

La primera historia fue la de un joven que sufrió una ruptura por ghosting. Kim recordó que a comienzos de sus veintes vivió algo similar. Evocó aquella vez que, tras recibir el mensaje "Mi abuela está grave", su entonces pareja desapareció por más de dos meses y ella se lo cruzó por casualidad en una parrillada. Con su ingenio, convirtió esa escena al filo del abismo en un relato de juventud.

"El ghosting es la forma más cruel de alimentar una esperanza vacía", dijo Kim, y aconsejó: "Si compartieron tiempo y corazón, lo mínimo es tener la valentía de decir adiós en persona". Tras ello, continuaron los relatos de despedidas del público y el ambiente se llenó de una calidez donde la risa y la empatía se entretejían.

Pronto la conversación tomó un tono más profundo. Ante la inquietud de un joven —"Siento que mi vida no avanza; ya me cansa esforzarme"—, Kim hizo una pausa y rescató su propio pasado. "Está bien quedarse en el mismo sitio", dijo con calma, y confesó que hubo una época en la que, por problemas familiares ajenos a su voluntad, su imagen se vino abajo y tuvo que resistir "como si caminara sobre un lodazal".

"Nadie reconocía ese tiempo y, tras un largo desgaste emocional, tontamente llegué a tener pensamientos extremos", confesó. Y añadió: "Pero cada vez que estaba a punto de hacerlo, me veía a mí misma y resultaba ridícula. Al poner mil excusas y no hacerlo, entendí que, en el fondo, yo quería vivir más que nadie".

Aunque la vida no cambió de la noche a la mañana, siguió caminando hasta encontrarse con el personaje de la 'abuela Malja' que hoy la define. "Incluso la tierra que parecía un lodazal se vuelve fértil si la pisas y la recorres una y otra vez en el mismo lugar", expresó. "No voy a decir 'ánimo'; eso sería irresponsable. Sólo les pido que sigan caminando. Aunque parezca que nada cambia, bajo tierra algo está creciendo".

Mientras se sucedían las confesiones de Kim, en distintos rincones de la sala se vieron lágrimas furtivas. Un programa que empezó entre risas y cerró con profunda empatía dejó una frase que resonará largo tiempo en las y los jóvenes agotados.