En medio de la polémica por presuntas evasiones fiscales, Cha Eun-woo, integrante de ASTRO, volvió a inclinar la cabeza en señal de disculpa y afirmó que ya pagó por completo los recargos tributarios que habían generado controversia. Su agencia, Fantagio, también publicó una disculpa oficial, reconociendo fallas en sus controles internos.
El día 8, Cha Eun-woo compartió en su Instagram un extenso mensaje: "Respeto el procedimiento y el resultado del Servicio Nacional de Impuestos, y he pagado todos los tributos relacionados". Añadió: "Deseo que no haya más confusión y cumpliré con sinceridad los procesos restantes". Asimismo, subrayó: "Si hubo aspectos que no revisé con suficiente cuidado, toda la responsabilidad recae en mí", dejando claro que no piensa esconderse tras su familia o su empresa. Al admitir que, en el proceso de crear una entidad legal para estabilizar sus actividades, se pasaron por alto ciertos puntos —cuyas consecuencias asume— dejó ver que no minimiza la gravedad del asunto.
Luego, Fantagio se disculpó por generar preocupación pública con las controversias tributarias de sus artistas. "No vemos este caso como un tema aislado, sino como un problema grave derivado de una falta de responsabilidad en la gestión", señaló la compañía. Como agencia que debe respaldar y supervisar la actividad integral de sus artistas, reconoció que no hubo una revisión previa suficiente y que también hubo carencias en los procesos de control. Agregó: "Estamos reexaminando a fondo nuestro sistema de gestión y los procesos de toma de decisiones, y fortaleceremos los procedimientos de verificación previa, incluidas las revisiones fiscales y legales".
Las sospechas que rodean a Cha Eun-woo surgieron durante la operación de su estructura de ingresos a través de una sociedad aparte. Las autoridades fiscales cuestionaron qué función real cumplía esa entidad y si la separación entre ingresos personales y corporativos había sido la adecuada. En consecuencia, tras recibir una notificación de recargos a gran escala, Cha Eun-woo liquidó íntegramente los impuestos y posteriormente emitió directamente su postura para encauzar la situación. Sin embargo, el caso no se limita al simple pago, pues reavivó el escrutinio social sobre los altos ingresos de las celebridades y el manejo de sociedades unipersonales.
Kim Seon-ho también quedó en el centro del debate por el tratamiento de ingresos mediante una empresa de una sola persona. Su lado explicó que la entidad fue creada para actividades de actuación y producción; y que, ante el crecimiento de la controversia, se pagó adicionalmente el impuesto sobre la renta personal y se inició el proceso de cierre de la sociedad. Aunque la agencia aclaró que, tras el contrato vigente, las liquidaciones ya se hicieron directamente a la persona y no a la empresa, la percepción pública ya se había enfriado. El hecho de que en una misma agencia estallaran de forma consecutiva polémicas fiscales de naturaleza similar aumentó las dudas sobre el sistema de gestión de Fantagio.
La dimensión del caso se amplificó, en parte, porque Cha Eun-woo es una estrella con gran popularidad e influencia. Su imagen, durante años asociada a la rectitud y la constancia, hizo que la decepción fuera más profunda. Algunos opinan que, ya que pagó los impuestos y asumió su responsabilidad, corresponde esperar los procedimientos restantes; otros, en cambio, elevan el tono crítico al considerar que una suma tan elevada difícilmente puede atribuirse a un simple error. Más allá del veredicto legal, la controversia volvió a poner sobre la mesa cuán altos son los estándares de moralidad y responsabilidad que la sociedad exige a las figuras públicas.
Lo importante empieza ahora. Cha Eun-woo prometió evitar que se repita y Fantagio anunció una reforma interna de su sistema. Pero el público recuerda más los actos que las cartas de disculpa. Los asuntos tributarios no se resuelven con explicaciones para cuidar la imagen: solo corrigiendo con transparencia la estructura y demostrando que no habrá repetición podrá recuperarse la confianza. Está por verse si esta tormenta terminará como una crisis personal de Cha Eun-woo, o si se convertirá en un punto de inflexión para revisar las prácticas fiscales de toda la industria del entretenimiento.