Lo que antes solía verse en plataformas OTT o en el cine independiente hoy toca la puerta del salón de casa: las historias de amor entre personas del mismo sexo empiezan a ganar su espacio en la pantalla chica.
Hace apenas unos años, los códigos LGBTIQ+ en los K-dramas se percibían como algo extraño y meramente provocador, lo que desataba reacciones encontradas. Un ejemplo claro fue el drama de TV Chosun de 2023, El romance de Durian. Desde su primer episodio, la nuera Jang Se-mi (interpretada por Yoon Hae-young) confesaba su amor a su suegra Baek Do-i (Choi Myung-gil), un giro que sacudió a la audiencia. Aunque la serie logró generar conversación gracias a su trama atrevida, varias organizaciones civiles protestaron por ciertas representaciones y exigieron ediciones. La televisora terminó accediendo y modificó escenas, dejando al descubierto un límite: cuando la homosexualidad se usa como simple elemento de “makjang” —exceso melodramático— y no como parte orgánica de la historia, el choque con el público es inevitable.
En contraste, el lunes-martes de ENA, Clímax, que concluyó el día 14 entre elogios, apostó por otro camino y consiguió una inmersión total del público. Ha Ji-won, en la piel de Chu Sang-ah, una superestrella que cae en desgracia por un escándalo entre mujeres y luego resurge, mostró un rostro nuevo ante la audiencia. Su delicada construcción del vínculo con su pareja Han Dong-hee, así como el duelo tras perderla, conmovieron por su honestidad; además, llevó con decisión escenas de beso y de cama junto a Nana que rompieron moldes. La audiencia, lejos de quedarse en el impacto, aplaudió el reto de la actriz por retratar con convicción la complejidad interior del personaje. La serie, además, alcanzó el primer lugar en la lista de “TV-OTT Drama Buzz” del FunDex de Good Data Corporation, confirmando el interés masivo.
Tras culminar este desafío, Ha Ji-won compartió: "Hubo muchas escenas en las que tuve que vaciarme emocionalmente, así que no fue un viaje fácil en lo físico ni en lo mental. Pero me siento orgullosa de que valoraran positivamente esta nueva transformación". Y agregó: "Fue un proyecto que me ayudó a romper un molde personal y a ir un nivel más allá". Sus palabras dejan entrever la pasión y la sinceridad que imprimió en el papel.
Al final, la diferencia entre El romance de Durian y Clímax no parece radicar en el tema, sino en la forma de contarlo. Incluso un tópico que podría verse como tabú o mero recurso de choque puede integrarse con naturalidad si fluye con la narrativa y si el elenco lo aborda con autenticidad. Si el amor entre personas del mismo sexo se trabaja como un género más, trazando con persuasión la línea emocional de los personajes, la libertad expresiva del prime time y el espectro de los K-dramas podrían expandirse aún más.