Uno de los puntos más emocionantes para seguir en la escena del K-pop ahora mismo es la metamorfosis, casi sincronizada, de tres girl groups bajo el paraguas del gigante del entretenimiento HYBE. Desde que el 10 del mes pasado KATSEYE encendiera motores con 'PINKY UP', LE SSERAFIM tomó el relevo con 'CELEBRATION' e ILLIT sumó su propia chispa con 'It's Me', calentando a toda mecha el mercado musical global.
Aunque pertenecen a sellos distintos, las tres agrupaciones han puesto al frente un mismo estandarte: la 'música electrónica' de corte techno y EDM. ¿Por qué artistas con personalidades tan marcadas han elegido, como si lo hubieran pactado, una dirección sonora tan parecida?
La respuesta descansa en un viraje macro del pop global más allá del K-pop. Tras el boom de 2023-2024, el easy listening y la nostalgia Y2K alcanzaron un punto de saturación, y el público mundial volvió a anhelar beats que suben las pulsaciones y performances que deslumbran. En especial, en plataformas de formato corto como TikTok, Instagram Reels o YouTube Shorts, el EDM con BPM elevados y drops de sintetizador ("drop") directos e intuitivos tiene una ventaja decisiva para atrapar la mirada.
HYBE apunta al estándar global. Aunque su sistema multi-label garantiza la independencia de cada sello, comparten un pool top de productores internacionales y, al trazar la estrategia de A&R mediante el análisis de big data del mercado mundial, es muy probable que hayan convergido en la conclusión de cuál es "el género con mayor impacto" del momento. Más que un ejercicio de autorrepetición entre sellos, parece el resultado de que tres grupos se subieron, cada uno a su manera, a la cresta del género que hoy marca la tendencia global.
Incluso compartiendo el territorio del techno y el EDM, la forma en que cada grupo encarna el género dialoga con su narrativa de crecimiento desde el debut. LE SSERAFIM, que debutó en 2022, ha forjado su camino con una premisa clara: "sin miedo, inquebrantables ante la mirada ajena" ('FEARLESS', 'ANTIFRAGILE'). Tras transitar por afrobeat, pop latino y más, la llegada al techno con 'CELEBRATION' se siente como una evolución natural. Si antes sus canciones destilaban la aspereza de vencer la adversidad, el nuevo tema suena a parte de victoria: celebra lo conseguido y estalla energía en el escenario. La electrónica más contundente se convierte en el dispositivo perfecto para amplificar su sello 'Geun-SSERAFIM' —un juego entre 'músculo' y 'LE SSERAFIM'— en la performance.
ILLIT, que debutó en 2024, capturó a la perfección la sensibilidad onírica y traviesa de la adolescencia con la pluggnb 'Magnetic'. Pero, entrando ya a su segundo año, no podía quedarse solo en el ensueño. Con 'It's Me', añade a su halo fantástico un bajo poderoso y un pulso techno para proclamar: "esta soy yo de verdad". Suavidad por fuera, núcleo firme por dentro: una reinvención exitosa que utiliza la intensidad electrónica para revelar ese corazón de acero.
Nacida de un proyecto de audición, KATSEYE es, desde su origen, un grupo global pensado para el mainstream de Estados Unidos. Para unir fandoms más allá de barreras de idioma y cultura, la 'música dance' de club y festival —un idioma universal— resulta clave. El sonido EDM de 'PINKY UP' funciona como puente entre la precisión coreografiada del K-pop y la energía frontal del pop anglosajón, una elección estratégica ideal para que KATSEYE se afiance como estrella del pop global.
Las similitudes entre los tres equipos parecen menos una casualidad y más el punto de encuentro entre lo que pide el mercado y la estrategia expansiva de HYBE. El panorama actual de las girl groups ya no se mueve solo con "conceptos lindos". Importan —y mucho— la capacidad de dominar el escenario, la viralidad en formatos cortos, la idoneidad para festivales y la compatibilidad con el pop internacional.
El riesgo, sin embargo, es claro: si en un periodo corto se repiten sonidos de la misma familia, quizá sea difícil esquivar la crítica de que "las girl groups de HYBE suenan todas igual".
A fin de cuentas, el futuro de las idols femeninas del K-pop dependerá menos de la moda sonora y más de la nitidez de su identidad. Puede que el EDM siga ganando músculo por un tiempo; aun así, las que sobrevivan no serán las del beat más duro, sino las que coloquen su propio universo y voz sobre ese beat. Con KATSEYE, LE SSERAFIM e ILLIT cabalgando hoy la misma ola electrónica, la verdadera contienda empieza ahora.