A medida que crece la conciencia histórica del público, la mirada con la que observa a los medios se vuelve más aguda. La reciente controversia por la falta de rigor en una serie que acaba de terminar volvió a demostrar lo estrictos que se han vuelto los estándares sociales sobre cómo se representa la historia en los K-dramas.
La polémica estalló en el episodio 11, emitido el día 15, del drama de viernes y sábado de MBC La corona perfecta, durante la escena de entronización del príncipe Ian (interpretado por Byeon Woo Seok). En la ficción, los funcionarios gritan 'manse' —una aclamación reservada para el emperador— en lugar de 'cheonse', propio de estados vasallos; sin embargo, el rey viste una myeonryugwan de nueve hileras de cuentas ('구류면류관, 九旒冕旒冠') en vez de la de doce ('십이류면류관, 十二旒冕旒冠') propia del emperador, generando una incoherencia histórica. Tras la emisión, los espectadores arremetieron con críticas como: "Es una distorsión histórica grave" y "Una vergüenza nacional por no investigar lo básico", e incluso hubo voces que pidieron retirar la obra por completo.
Con la controversia en expansión y la opinión pública pidiendo recuperar los fondos estatales invertidos en la serie, la Comisión de Radiodifusión, Medios y Comunicaciones (방미통위) publicó una aclaración oficial el día 20. Según el organismo, "el monto apoyado para dicha serie se limita a 3.1 millones de wones, que cubren el pasaje aéreo y el hospedaje de un responsable para asistir a una presentación a inversionistas en el extranjero" y subrayó que "se trata únicamente de gastos de participación en un evento, no de apoyo a los costos de producción del drama".
Finalmente, MBC también inclinó la cabeza. El 22, a través de una postura oficial, anunció que eliminaría por completo la escena en cuestión del episodio 11. La cadena explicó: "Debemos reflejar la versión corregida en VOD y en varias plataformas de OTT, por lo que tomará unos días completar el proceso".
Aun así, la opinión pública sigue dividida. En el tablero de comentarios de los espectadores también crecen las voces en contra de retirar la obra. Quienes se oponen argumentan: "La corona perfecta no es un drama histórico, sino una fantasía moderna"; "Su universo es claramente ficticio, imponerle el marco de 'distorsión histórica' o de la política regional es excesivo"; y piden al equipo de producción "responder activamente para proteger el valor cultural del drama". Todo apunta a que el debate no se calmará pronto.
No es la primera vez que un K-drama recibe duras críticas del público por tratar hechos o contextos históricos. Casos representativos en el pasado incluyen El exorcista de Joseon de SBS, Mr. Queen de tvN y Snowdrop de JTBC.
Emitida en 2021, El exorcista de Joseon narraba la lucha entre espíritus malignos y exorcistas en la era Joseon, pero enfrentó un boicot masivo por su seria distorsión histórica y el uso indiscriminado de utilería de estilo chino; la serie fue cancelada por completo tras solo dos episodios, un hecho sin precedentes. Ese mismo año, Mr. Queen también se vio envuelta al inicio en una polémica por tergiversar la historia, por lo que el equipo de producción se disculpó oficialmente y revisó a fondo los elementos ficticios relacionados con personajes reales. Aunque cerró con éxito con un 17% de audiencia en su episodio final, su disponibilidad en streaming se suspendió durante un tiempo; actualmente volvió a estar disponible en TVING y Netflix, entre otras plataformas.
Snowdrop, protagonizada por Jisoo de BLACKPINK y el actor Jung Hae In, generó grandes expectativas, pero desde antes de su estreno surgieron preocupaciones por una posible distorsión del periodo del movimiento democrático de 1987.
La trama romántica entre un espía infiltrado del Norte y la universitaria que lo ayuda fue criticada porque podía embellecer al espía norcoreano y, de paso, justificar la "etiqueta de espía" que la dictadura de entonces imponía a los movimientos democráticos. JTBC calificó las críticas de "especulaciones ajenas a la intención de producción" y emitió la serie de todos modos; sin embargo, la polémica por una supuesta glorificación del antiguo servicio de inteligencia (ANSP) y el retiro de anuncios por parte de marcas acompañaron toda la emisión, y la serie terminó con un amargo registro de audiencia de un solo dígito.
Hoy, los espectadores ya no se dejan llevar solo por la fama del elenco o el puro entretenimiento. Evaluan con rigor la responsabilidad histórica y la precisión del rigor documental que subyace en cada obra. Dado que el alcance de los medios traspasa fronteras y se expande al mercado global, ¿no deberían creadores y actores asumir una responsabilidad social más pesada al embarcarse en cada proyecto?