Aunque para el gran público dejaron una huella intensa a través de los dramas, su verdadera historia se escribe sobre las tablas: actores que forjaron un espectro interpretativo sólido en el escenario y hoy cosechan el fruto de años de disciplina y pasión.
Kim Mu-yeol, quien impulsó el éxito de la serie de Netflix Así aprenderás con su papel de Na Hwa-jin; Lee Bong-jun, que cerró con fuerza el capítulo final como Jo Gyu-cheol; y Lee Sang-yi, que en el original de TVING la leyenda del cocinero del ejército redefinió lo que significa una aparición especial, son los protagonistas de esta conversación.
Entre las obras que hicieron de Kim Mu-yeol el actor que es hoy, destaca el musical Prendeme. Como parte del elenco del estreno, dejó atrás el anonimato al desatar una popularidad digna de idol. Después brilló con presencia arrolladora en grandes escenarios como Despertar de Primavera, Canción de Gwanghwamun y Kinky Boots. Desde su última función de Prendeme en 2017, se ha concentrado en la actuación para cine y televisión.
Su compañero en Así aprenderás, Lee Bong-jun, dio su primer paso en el teatro musical en 2020 con Jesucristo Superstar. Ese mismo año se sumó como Matt a Bare: el musical, la puerta de entrada para nuevos talentos por la que también pasó Lee Sang-yi. Desde entonces, ha crecido como un actor versátil que domina desde salas íntimas hasta grandes teatros, con títulos como Despertar de Primavera, Eternidad y Werther. Actualmente actúa como Noah en el musical El Sombrerero Loco, cautivando al público con un encanto que contrasta 180 grados con su rostro en Así aprenderás.
Próximo a regresar el día 31 con el nuevo drama de viernes y sábado de MBC, Married Woman Killer, Lee Sang-yi también es un actor formado en el escenario: debutó en 2014 con el musical Vaselina. Curiosamente, él reúne en su trayectoria las obras emblema de los otros dos: participó en otras temporadas de Prendeme, donde destacó Kim Mu-yeol, y de Bare: el musical, en la que brilló Lee Bong-jun. Además, su pasión por el teatro no conoce fronteras: el año pasado subió a las tablas con la obra Shakespeare enamorado.
Hoy, mientras cruzan con soltura entre la pequeña y la gran pantalla, el pulso firme que adquirieron respirando al unísono con el público en el escenario —esa técnica depurada y ese temple escénico— mantiene las miradas atentas sobre sus próximos pasos.